Something's Got a Hold on Me, Etta James 1962

Something’s Got a Hold on Me (Etta James, 1962)

Etta James compuso e interpretó este tema para su tercer álbum de estudio, demostrando que era una de las mejores cantantes de su tiempo. Por desgracia, las drogas y los demonios personales le impidieron alcanzar el éxito que merecía.

La canción

El tema empieza como una canción de góspel, en la que una voz principal (la de Etta) encuentra respuesta en un coro de voces femeninas, apoyadas por un piano. Etta habla con el grupo: «tengo una buena sensación» y éste les responde con un largo «Yeeeeeeaaahhhh». Y bastan los dos primeros intercambios para que escuchemos (como siempre digo) la diferencia entre alguien que grita y alguien que canta con voz potente. Porque Etta arranca con una voz que destaca por encima de todo: del coro, del piano y de lo que venga por detrás.

Pasado el primer medio minuto entramos de lleno en el fraseo principal, un tema pegadizo, a medio camino entre el Rythm&Blues y el Rock, en el que Etta nos cuenta una historia de sentimientos, de entusiasmo. «Algo se me ha pegado», «Somethin’s Got a Hold on Me», algo que la tiene perpleja. Algo ha cambiado. Las cosas a su alrededor no son iguales e incluso siente que habla con más suavidad.

«Eso debe ser amor», responde el coro. Pues sí, responde. «Dejadme que os cuente». Y comparte los síntomas de una persona enamorada, que aún no se ha dado cuenta que lo está. Casi tres minutos de un tema muy rítmico y pegadizo que te encantará.

Aquí te dejo el enlace a la canción, para que la escuches:

La cantante

Etta James, nombre artístico de Jamesetta Hawkings, fue una cantante norteamericana que nació en 1938, en plena Segunda Guerra Mundial, y desarrolló una larga carrera musical entre los años 50 y principios de este siglo. Su época dorada tuvo lugar en los años 60, momento en que obtuvo los mejores éxitos discográficos y la mayor popularidad.

Etta no conoció lo que era una familia. Su madre la tuvo con sólo 14 años y nunca le dedicó mucha atención, pasando la mayor parte de su infancia con padres de adopción. Uno de ellos Sarge Lu, era director musical del coro de la Iglesia Baptista de St. Paul, en South-Central Los Angeles. Muy jovencita Etta destacó del resto de miembros del coro por su potente voz y, siendo aún una niña, se convirtió en solista del coro, lo que la llevó a realizar sus primeras actuaciones en público y algunas emisoras de radio locales.

Lo que podía haber sido su liberación fue a medias su maldición. Sarge Lu era un padre abusivo, que la despertaba a cualquier hora para obligarla a cantar frente al desconocido de turno al que quisiera impresionar. Esto dejó en ella una profunda huella que, con los años, se manifestaría en varios problemas personales.

Con 14 años formó su primer grupo, Las Creolettes, y llamó la atención de John Ottis, que tomó su dirección profesional y les consiguió un contrato con Modern Records. Etta no debió quedar muy contenta del resultado, porque en cuanto tuvo la primera oportunidad dejó de renovar dicho contrató y firmó con una productora rival, Chess Records, con la que estuvo casi 20 años produciendo discos casi sin parar.

Etta tenía que haber sido una gran estrella, pero sus demonios personales la llevaron a caer en la adicción a la heroína. A mediados de los 60, cuando sus discos llegaban a los primeros puestos de las listas de ventas, Etta daba tumbos falsificando recetas y extendiendo cheques sin fondos para pagar su adicción, lo que la llevó un par de veces a la cárcel. Finalmente, fue internada en un centro psiquiátrico durante 17 meses, en los que cambió la adicción a la heroína por la adicción a la metadona. Con su carrera interrumpida por estos contratiempos, las grabaciones se fueron espaciando y no volvió a tener el éxito de su primera época.

A mediados de los 80 consiguió perder peso, recuperar el control de su vida y, aunque mantuvo las adicciones el resto de su vida, tuvo un cierto resurgir que le permitió recibir en los últimos años el reconocimiento que no alcanzó en su momento.

Etta tenía una voz poderosa, capaz de recorrer más de dos escalas, como hace en esta canción, y figura en todas las listas y recopilaciones como una de las cantantes más influyentes y portentosas de la historia.

El álbum

Etta James fue el nombre de su tercer álbum de estudio, publicado en 1962, cuando tenía unos 24 años. Como otros muchos cantantes antes que ella, Etta sufrió un proceso de «domesticación», en el que perdió la agresividad de sus primeros temas, para producir discos cada vez más y más asequibles para el gran público. Esta es la misma época en la que Elvis deja de sacudir sus caderas, para escándalo de media sociedad americana, y empieza a grabar baladas que le hagan más atractivo a los padres de sus fans. Pues algo parecido pasó con Etta.

De los diez temas que forman el disco, la mayoría son baladas o temas lentos bastante anodinos. Lo que pasa es que la voz de Etta es portentosa y consigue que incluso la balada más insulsa suene como una sinfonía. Eso es lo que pasa en casi toda la primera cara del disco, hasta que llegas a un tema bastante bueno, «You Can Count on Me», en el que reaparece la picaresca, el contoneo y la voz que estábamos esperando.

Lo mismo pasa en la segunda cara, de la que sólo destacaría el tema que he elegido para este artículo, «Something’s Got a Hold on Me», del que tienes la sensación que se han equivocado y han puesto en el disco que no correspondía.

Entre medias, hay un par de duetos totalmente olvidables. Especialmente el segundo, en el que ambas voces están desacompasadas y no hay por dónde cogerlo.

Versiones

Something’s Got a Hold on Me ha sido versionada muchas veces y por muchos cantantes de todos los estilos, casi siempre con un resultado pésimo (y alguno detestable). Y es que es difícil superar la comparación con la original, incluso con toda la ayuda de la tecnología actual. Cristina Aguilera hizo una versión para la película Burlesque en 2010, que no está mal del todo, aunque la grabación y la voz son claramente inferiores a la original. Te dejo el enlace para que tú mismo decidas: