Everytime (Britney Spears, 2004)

Un tema atípico en la discografía de Britney Spears, que se aleja tanto de lo que había sido la música pop que la había lanzado a la fama, como de los jadeos que marcaron su transición artística. Pero un tema muy bonito que merece la pena escuchar y apreciar.

La canción

Unas notas de piano abren la canción. No hay estruendo de fondo, ni ritmos de batería machacones, ni efectos de producción que alteren la voz. En medio de ese silencio, el pianista toca unos arpegios que suben y bajan lentamente. En cada fraseo, la última nota se sostiene un poco en el aire y establece el tono de lo que parece una balada. Inmediatamente, la voz de Britney toma el relevo del piano, casi replicando los arpegios. La melodía es distinta, pero el tema se mantiene.

La letra es una reflexión en voz alta. «Si tanto nos queremos ¿por qué actuamos como extraños? ¿Por qué separar nuestros caminos?» Es una pregunta que se ha hecho todo el que ha sufrido una ruptura sentimental. Incluso los que inician la separación dudan y se preguntan si no hay alguna forma de resolverlo.

«Cada vez que te veo en sueños, contemplo tu cara. Me persigue y supongo que es porque te necesito». «Parece que lo has superado con facilidad» Pero yo… «cada vez que intento volar, me caigo sin mis alas. Me siento tan pequeña». El estribillo gana fuerza, pero sigue manteniendo el ritmo lento y el tono del principio. No hay coro de voces y es un conjunto de cuerda el que acompaña al piano y respalda la voz de Britney.

Aquí te dejo el enlace a la canción, para que la escuches:

La cantante

Britney Spears, la sucesora de Madonna, la «princesa del pop» a finales de los años 90 y en el cambio de siglo, es una cantante que empezó su carrera siendo poco más que una adolescente, y jugando mucho con el doble sentido de un aspecto juvenil y unos temas provocativos. Pocos vídeos han despertado tantas pasiones, comentarios y sudores como sus dos primeros grandes éxitos: Baby One More Time, en el que aparecía como una colegiala con coletas, y Ops… I did it Again, en el que visitaba Marte con un traje de latex rojo apretadísimo. Eran temas de adolescente, con estética de adolescente y dirigidos a un público adolescente.

Pero lo más interesante de Britney no era su aspecto provocativo, su sensualidad mal disimulada o sus contoneos. Todo ello elegido por ella. El traje rojo y otras muchas elecciones de diseño en estas producciones eran cosa suya. No, lo más interesante de Britney era su voz. A medio camino entre una cantante de Blues, pop y rock. Perfectamente reconocible y con unos tics, tonos y jadeos que permiten que la distinguen con poco más de dos o tres palabras. Y a veces sin eso.

Es una lástima que, partiendo de esa voz tan característica, Britney haya optado con los años por recurrir a todas las muletas tecnológicas a su alcance, desde cantar en «playback» en los conciertos, a abusar del ajuste y auto-tune en sus grabaciones. Eso ha hecho que a menudo su voz haya dejado de sonar cálida, para sonar metálica.

El problema de Britney es que, posiblemente, nunca haya tenido una vida normal y tranquila. Desde muy pequeña, su madre la arrastró por pruebas de audición, concursos y clases, para hacer de ella una gran estrella. A los once años entró en el reparto de «The All New Mickey Mouse Club» y se convirtió en otra de tantas famosas que dejan la infancia sin vivir la adolescencia, para ser siempre el centro de atención.

En 2001, apenas cumplidos los 20 años, Britney ya tenía tres álbumes en el mercado y era una super-estrella de la música pop juvenil. Daba conciertos, daba saltos y estaba en las carpetas de todos los estudiantes de instituto. Su fama había llegado a tal punto que el tercer disco se llamó simplemente «Britney», entrando a formar parte de ese club de cantantes que se adueñan de un nombre y no necesitan apellido, como Madonna, Prince o Elvis. Britney era Britney y vendió quince millones de copias del disco, acumulando discos de platino, dinero y reconocimiento.

Lo que pasa es que el éxito llegó a costa de una enorme carga personal. Britney estaba agotada de giras, de producciones, de promoción, de bailes y anunció una pausa de seis meses en su carrera musical… para reaparecer al poco tiempo en la entrega de los premio MTV, dándose un beso en la boca con Madonna y provocando un terremoto de noticias. Una excelente forma de promocionar el siguiente álbum, In the Zone, que es de donde sale esta canción.

El álbum

¿Qué decir de In the Zone? La crítica lo puso por las nubes. Era su transición de niña a mujer, dejando atrás los ritmos de baile pop y entrando en temas y letras más maduras, más explícitas, con temas más elaborados. Y con muchas colaboraciones. El disco contó con decenas de artistas, productores y técnicos invitados, que añadieron su particular toque a cada canción. Para la crítica, era un ejemplo de eclecticismo y diversidad. Para mí es un ejemplo de cómo subirse al carro de la fama de otra persona y chupar cámara y dinero mientras se pueda.

Dos tercios del disco son jadeos. Hay al menos cinco temas que parecen variaciones de la misma canción, todas ellas con el mismo inicio entre susurros, la misma sobre-producción, y con un montón de voces invitadas que hacen que te preguntes si es un disco de Britney en el que se la vaya a escuchar en algún momento. Como decían sus críticos, los efectos, ecos, coros, muestreos y ajustes mataban su voz y la dejaban en un relleno más. Pero, pero, pero… en medio de tanta mediocridad comercial, hay dos o tres temas que merecen la pena como Brave New Girl, la espectacular Toxic o ésta Everytime.

Britney la escribió ella misma, en compañía de una cantante llamada Annet Artani, que formaba parte de su equipo y con la que desarrolló una pequeña amistad. En medio de su éxito, Britney había sufrido la ruptura sentimental más larga que había tenido unos meses antes y había sufrido un aborto del que nadie tuvo noticias hasta mucho tiempo después. Toda esa angustia, tristeza y remordimientos salieron de alguna forma en Everytime y se nota que es, con mucho, la canción más sentida de todo el álbum.

En alguna entrevista, comentando las imágenes finales en las que se ve a un recién nacido, Britney confesaba que la canción era un lamento de arrepentimiento y un deseo de tener una segunda oportunidad, quizás a través de la reencarnación. Yo te sugiero que la escuches con tranquilidad.